domingo, 16 de octubre de 2016

Half Empuriabrava 2016


La mañana del domingo previa a la prueba (la salida era a las 9am) el dia nos recibía con estas preciosas postales (fotos cortesía de Noemí). Mar en calma y prácticamente ausencia de viento, que unidas a la buena temperatura ambiente y a las nubes que no dejaban entrever del todo al sol, presagiaban una matinal con las condiciones perfectas para hacer un triatlón.

Dentro de mi intención de hacer un half antes de que acabara la temporada, me apunté a Empuriabrava para tener algo más de tiempo para preparlo mínimamente, pero al final ya disputé Berga, y con el seguro de cancelación en la mano, me pensé hasta el último momento si hacer este otro half o no, con algo menos de 1 mes de diferencia entre ambos.


Pero qué narices ! si hasta entrados 2017 no habrá más triatlones !!! Así que "from lost to the river" y como el perfil de la prueba (aunque los tiempos aquí nunca son "super") es asequible, pues con buena recuperación pero algo falto de km me planté en la línea de salida.

1 minuto antes de la salida, el speaker (muy simpático el) nos dice que a 100m de la arena hay un banco de medusas, pero que no nos preocupemos, que son muy grandes y se ven. Vamos, lo que viene siendo un mensaje motivador para empezar la prueba... Me coloco por el interior para llegar a las boyas de giro lo mejor posible, y la verdad es que con algo de agobio pero cero golpes, paso bien este primer paso. 

Las medusas, efectivamente, eran grandes y se veían (no exagero si digo que eran del tamaño de una paella) y, a mi que me dan bastante grima, empiezo a nadar sin abrir los ojos para no verlas, aunque las noto como chocan con el cuerpo (suerte del neopreno) y las manos. Sin haver invertido mucho en la piscina pero con exceso de crédito de experiencia, colocación y orientación en el mar, salgo en 33m24s (la alfombra estaba al final del pasillo de la playa, habría que quitar 1-2 min), el 55 de la general.

Transición tipo sprint a por la bici. Inicialmente sin acoplarme por la zona de badenes, para empezar a pillar ritmo, y luego volando (aunque habían algunos giros y zonas muy estrechas y peligrosas de ida y vuelta donde nos cruzábamos con algunos pelotones, sí sí, pelotones). El final de cada vuelta incluía una pequeña zona que tendía a subir, donde la velocidad bajaba por debajo de los 30km/h, pero que a la vuelta se transformaban en 45-50 km/h, acoplado y con todo el desarrollo metido.
A mediados de la segunda vuelta soy absorvido por un peloton de 4-5 unidades, del que no me puedo distanciar en la zona estrecha sin frenar, y que iniciando la última vuelta se me van (si cada uno siguiera su ritmo, no habría estos problemas...), y reconozco que la falta de km sobre la bici hace que ésta última vuelta sea un infierno: con dolor en lumbares, en piernas,... vamos que me costó la indecible llegar a la T2. Finalmente 2h35m en la bici (34.7 km/h de media) y ganando 9 posiciones, empiezo a correr el 46, aunque en la última vuleta perdí como 7-8 posiciones por no poder aguantar el ritmo.


Las sensaciones de empezar a correr cuando acabas la bici mal, ya son conocidas, y aunque los 5 primeros km los hago bien, el punto de giro lo veo demasiado lejos (el Garmin me marca 5.75km) y eso me desmoraliza,..., empiezan km de pasarlo mal con el consiguiente bajón de ritmo, planteándome incluso dejarlo al pasar por meta, pero ante la ausencia de dolor articular, cuando solo és que no vas, hay que aguantar como sea.
Y hay que aguantar, porque a veces, se consiguen superar los baches. Al dar el último punto de giro, empiezo a recuperar ritmo y piernas, vuelvo a estar sobre los 4'45 / 4'50 el km, y empiezo a recuperar posiciones perdidas, acabando mucho más fuerte de lo que empecé y recuperando como 10 posiciones en los últimos 4km, para acabar los 21km en 1h45m, y lograr el sub5h, que era el objetivo inicial de mi prueba.

4h57m, posición 62 de unos 350 finishers. Próxima estación: temporada 2017.




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 © Miquel Morales.

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