domingo, 21 de mayo de 2017

Ironman 70.3 Barcelona 2017

Un año más (y ya van 5 ediciones de ésta prueba, 3 desde que es "marca" Ironman, y era mi 24º Half Ironman distance) en la línea de salida de esta prueba, que desde que cambió el recorrido ciclista dejando la N-II por el Montseny (3 puertos), la verdad es que se me da peor, pero ha ganado muchísimo en belleza y dureza.

Que sea en mayo siempre me va mal, pues llego justo de km en bici (que és la clave para correr decentemente después) pero este año especialmente llegaba corto, en un año sin dolor ya en el pie, pero con muchos meses de molestias aquí y allá (la edad y los km no perdonan).


Analizando los datos de horas y km de entreno, veo que aunque mejorara la marca del año pasado en casi 20 min (por los dolores en el pie, que me hicieron andar), me he quedado a casi otros 20min de mi marca en 2015, así que para el año que viene tendremos que solucionar lo del entreno, ahora que ya no ha lesión...
Pude ver a Frodeno, Van Lierde, Raña, etc, en primera línea, y tras ver que la corriente les llevaba hacia la izquierda, decidí cambiar la estrategia y salir por la derecha. Cero golpes y buena orientación para salir del agua (siempre en Calella se hacen más largos los metros) en 32m34s. Más o menos lo que suelo hacer siempre (aunque este año con 1 sola sesión de agua a la semana, si llega, pero es donde me cuesta menos pillar mi nivel)

Transición rapidilla y a buscar la N-II. Una faringitis y la prudencia de no castigar más las rodillas, me dejó toda la semana previa en blanco, tan solo nadé 1000m el jueves, así que me notaba descansado y con las piernas frescas. Aunque notaba que iba rápido, no notaba buenas sensaciones, y uno se conoce bastante después de tantos años.


El primer puerto (Collsacreu) lo hago bien, así como la bajada y el tramo de enlace a St. Celoni. Me notaba aún con fuerzas, pero la subida a Montseny saca a relucir mis carencias en cuanto a horas y km de entreno, y voy muy muy atrancado poco fluído, con la sensación de que me adelantaba hasta el tato.
Bajada rápida, y el tercer puerto (Collsacreu por la otra vertiente) se me vuelve a atragantar, y aunque me recupero algo en la bajada, veo que las piernas ya están sufriendo demasiado... llego a Calella justito con 3h02m de bici (6 min más que el año pasado).
Nada más ponerme a correr, veo que no va a ser el día, pues aunque de cardio voy perfecto (zona 3 y 4 toda la carrera) las piernas no me aguantan el ritmo, y enseguida me pongo a correr a 5'/km. La consigna para que no me caigan muchos minutos es clara, no parar absolutamente para nada, aunque hayan mil ganas de hacerlo.


En la segunda vuelta ya estan por ahí Carmen, Anaïs, Carles, Marta y Tara, y con sus ánimos me crezco un poco, aunque los últimos 5 km son muy muy lentos y el tiempo final de la media maratón se me va a 1h55m, como 15min más de lo esperado.
Aunque el rendimiento no fue el mejor sé que puedo dar con algo más de entreno, sí que estaba feliz de cruzar la meta y conseguir una nueva medalla a sumar a la colección, otra experiencia más de la que aprender para la siguiente prueba. 5h37m y posición 535 de 2500 participantes. En resumen, natación buena, bici regular (faltaban km de entreno) y carrera mala (el bajar mal de bici, hace correr fatal). Aun así... Nos vemos en 2018.
(Dia caluroso en Calella donde se estaba mejor en la sombra)



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 © Miquel Morales.

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